Artrosis cervical – Que es, síntomas, tratamiento

Artrosis cervical Que es, síntomas, tratamiento
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La artrosis cervical es una enfermedad degenerativa que afecta las articulaciones de la columna vertebral en el cuello. Está causada por el desgaste del cartílago y la degeneración de las articulaciones y puede causar una serie de síntomas, incluyendo dolor cervical, rigidez, debilidad en los músculos del cuello, sensación de presión o pinchazos en el cuello o los hombros, y en casos graves, pérdida de la sensibilidad o de la fuerza en las extremidades.

Puede ser causada por una variedad de factores, incluyendo el envejecimiento, lesiones previas en la columna vertebral, mala postura, trabajos o deportes que implican movimientos repetitivos o impactos en el cuello, o factores genéticos.

El tratamiento incluye una combinación de terapias y, en casos graves, cirugía. El tratamiento puede incluir fisioterapia para fortalecer los músculos del cuello y mejorar la movilidad, medicamentos para controlar el dolor, y modificaciones en el estilo de vida, como evitar movimientos que causen dolor. La cirugía puede ser necesaria en casos graves en los que los tratamientos no quirúrgicos no hayan tenido éxito o si existe una inestabilidad grave en la columna cervical.

 

 

Que es la artrosis cervical

 

La artrosis cervical es una enfermedad degenerativa que se produce cuando el cartílago que amortigua y protege las articulaciones se desgasta, lo que a su vez puede provocar una serie de cambios degenerativos en las articulaciones y los huesos del cuello.

A medida que el cartílago se desgasta, los huesos de las articulaciones pueden comenzar a chocar entre sí por la reducción del espacio, lo que puede causar un chasquido o crujido al mover el cuello. El desgaste del cartílago también puede causar la formación de crecimientos óseos llamados espolones.

 

 

Causas de la artrosis cervical

Existen varias causas que pueden contribuir al desarrollo de la artrosis cervical. Es importante recordar que varios factores pueden contribuir a su desarrollo y es importante consultar a un especialista para recibir el tratamiento adecuado. Algunas de las causas más comunes incluyen:

– Edad ya que el cartílago de las articulaciones se va desgastando naturalmente y esto aumenta el riesgo de desarrollarla.

– Lesiones previas en el cuello, como una fractura o un desgarro, puede aumentar el riesgo.

– Exceso de peso puede aumentar la presión en las articulaciones cervicales.

– Trabajos o deportes que implican movimientos repetitivos o impactos en el cuello.

– Predisposición genética debido a la estructura ósea o a alguna enfermedad hereditaria.

– Enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide, y otras enfermedades médicas como diabetes, osteoporosis y enfermedades del hígado.

– Malas posturas y estrés crónico también pueden contribuir a desarrollarla.

 

 

Síntomas de la artrosis cervical

Los síntomas de la artrosis cervical pueden variar dependiendo de la gravedad de la enfermedad y de la zona de la columna cervical afectada. Es importante recordar que cada persona es diferente, y los síntomas de la artrosis cervical pueden variar de persona a persona. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

– Dolor cervical es uno de los síntomas más comunes que puede sentirse en el cuello, los hombros, los brazos o la nuca.

– Rigidez en el cuello que puede hacer que sea difícil moverlo o mantenerlo en una posición determinada.

– Debilidad en los músculos del cuello, lo que puede hacer que sea difícil sostener la cabeza en una posición determinada.

– Sensación de pinchazos o presión que pueden extenderse a los hombros o los brazos.

– Chasquidos o crujidos debido al desgaste del cartílago.

 

 

Síntomas graves de la artrosis cervical

En algunos casos, la artrosis cervical puede progresar y causar síntomas graves que pueden afectar significativamente la calidad de vida de una persona. Es importante destacar que los síntomas graves  son poco frecuentes, pero pueden requerir un tratamiento médico urgente o una cirugía para evitar daños irreversibles. Algunos de los síntomas graves más comunes incluyen:

– Dolor intenso que puede volverse debilitante, lo que puede dificultar las actividades cotidianas.

– Problemas de movilidad en las vertebras cervicales con mucha rigidez y dolor que pueden limitar significativamente la movilidad del cuello.

– Pérdida de fuerza en los músculos del cuello y los hombros, lo que puede dificultar el levantamiento de objetos o la realización de actividades que requieren fuerza.

– Pérdida de sensibilidad en los brazos, las manos y los dedos, debido al estrechamiento del espacio que aumenta la presión sobre los nervios y las raíces nerviosas.

– Parestesias o entumecimiento que pueden causar sensaciones de hormigueo, adormecimiento o debilidad en los brazos, las manos y los dedos.

– Problemas de equilibrio debido a la presión sobre los nervios que controlan el equilibrio.

– Pérdida de la capacidad de trabajar en trabajos que requieren movimientos repetitivos o prolongados en la misma postura.

 

¿Tiene cura la artrosis?

La artrosis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones, y actualmente no tiene una cura conocida. Sin embargo, existen tratamientos disponibles para ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas con artrosis.

Los tratamientos pueden incluir fármacos antiinflamatorios, analgésicos, terapias físicas, terapias ocupacionales, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, cirugía.

En algunos casos, los cambios en el estilo de vida, como perder peso, hacer ejercicios de fortalecimiento, estiramientos y evitar movimientos y actividades que causen dolor, pueden ayudar a reducir la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.

Es importante recordar que cada persona es diferente, y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.

Diagnostico de la artrosis cervical

El diagnóstico de la artrosis cervical se basa en la historia clínica del paciente, en un examen físico y en pruebas diagnosticas de imagen. En primer lugar, el médico hará preguntas acerca de los síntomas que estás experimentando, como dolor, rigidez y debilidad en el cuello, así como cualquier historial de lesiones o problemas de salud previos que puedan estar relacionados.

En cuanto a las pruebas de imagen, las más comunes son la radiografía, tomografía axial computarizada (TAC) y resonancia magnética para visualizar signos radiológicos como la formación de osteofitos en el cuerpo vertebral o las carillas articulares, hernias discales, espondilosis cervical, el pinzamiento del nervio y estructuras cartilaginosas del cuello. Estas pruebas son importantes para determinar la gravedad y para detectar cualquier otra afección que pueda estar causando los síntomas.

En algunos casos se puede recomendar una artrocentesis, que es una punción de la articulación, para obtener una muestra del líquido que lubrica la articulación para examinarla o pruebas de conducción nerviosa.

Es importante tener en cuenta que pueden existir otras causas de dolor y debilidad en el cuello, es por eso que es esencial obtener un diagnóstico preciso y tratamiento adecuado. En algunos casos, es posible que sea necesario consultar con un reumatólogo o un especialista en enfermedades de la columna vertebral para recibir un diagnóstico preciso y tratamiento adecuado.

Tratamiento de la artrosis cervical

El tratamiento de la artrosis a nivel cervical varía dependiendo de la gravedad de la condición y los síntomas que experimenta el paciente. Es importante que el tratamiento puede ser más efectivo si se combinan varias opciones. Algunos tratamientos comunes incluyen:

– Fisioterapia con ejercicios terapéuticos de cuello y fortalecimiento de los músculos pueden ayudar a aliviar el dolor y la rigidez en el cuello.

– Medicamentos analgésicos y antiinflamatorios para reducir el dolor y la inflamación.

– Inyecciones si el dolor es intenso, se pueden administrar inyecciones de corticosteroides directamente en la zona afectada para aliviar el dolor.

– Cambios en el estilo de vida como evitar posturas que causen tensión en el cuello, puede mejorar significativamente el dolor y la rigidez.

– En casos graves puede ser necesario realizar cirugía para reparar o reemplazar las articulaciones dañadas.

– Acupuntura: una técnica alternativa donde se insertan agujas en puntos específicos del cuerpo para tratar los síntomas y la causa subyacente del dolor.

 

 

 

Tratamiento de la artrosis cervical en fisioterapia

La fisioterapia es una forma efectiva de tratar la artrosis cervical. Los fisioterapeutas pueden ayudar a aliviar el dolor y la rigidez, mejorar los movimientos del cuello y fortalecer los músculos que rodean la columna cervical sobre todo en personas mayores. Algunos de los tratamientos comunes que se utilizan para tratar la artrosis cervical incluyen:

– Ejercicios de movilidad: El movimiento del cuello específico puede ayudar a mejorar el rango de movimiento y reducir el dolor. El fisioterapeuta puede diseñar un plan de ejercicios personalizado para el paciente.

– Estiramientos del cuello: Estirar los músculos y los hombros puede ayudar a reducir la rigidez de cuello y el dolor.

– Terapia manual: El fisioterapeuta puede utilizar técnicas manuales, como masaje descontracturante o terapéutico, manipulaciones y ajustes, para aliviar el dolor de la contractura muscular y la inflamación en la zona afectada.

– Fortalecimiento muscular: El fortalecimiento de los tejidos blandos que rodean la columna cervical puede ayudar a mejorar la estabilidad y reducir el dolor.

– Ejercicios de respiración: Los ejercicios de respiración pueden ayudar a aliviar la tensión en el cuello y los hombros.

– Higiene postural: El fisioterapeuta puede enseñar al paciente cómo adoptar posturas adecuadas y cómo evitar las que causan tensión en la musculatura del cuello con la actividad física.

 

 

 

Que no hacer con artrosis cervical

Existen cierta actividad deportiva, hábitos y factores de riesgo que es mejor evitar si se tiene artrosis cervical para reducir el riesgo de agravar los síntomas:

– Evitar cargar objetos pesados que puede aumentar la presión en las articulaciones del cuello y agravar el dolor.

– No estar en una misma posición por largos periodos de tiempo que puede causar rigidez en el cuello. Es importante moverse y cambiar de postura con frecuencia.

– Uso excesivo del teléfono móvil ya que pasar mucho tiempo mirando hacia abajo puede causar tensión en el cuello y agravar los síntomas.

– Dormir en una posición que ayude a aliviar el dolor y la tensión en el cuello, evitando posiciones que pueda causar tensión.

– Evitar el estrés que puede causar tensión en el cuello y agravar los síntomas de artrosis cervical. Es importante practicar técnicas de relajación y manejar el estrés de manera efectiva.

– El tabaquismo puede agravar los síntomas.

– Evitar los movimientos bruscos o repetitivos del cuello que pueden causar daño adicional en las articulaciones del cuello.

– El exceso de peso puede aumentar la presión en las articulaciones y agravar los síntomas.

 

 

 

Medicamentos para la artrosis cervical

Existen varios medicamentos que se pueden usar para tratar los síntomas. Es importante recordar que la artrosis cervical es una enfermedad crónica y los medicamentos solo tratan los síntomas, no curan la enfermedad. Los médicos pueden recomendar diferentes medicamentos, dependiendo de la gravedad de los síntomas y de las necesidades específicas de cada paciente.

Algunos de los medicamentos utilizados incluyen:

– Analgésicos que ayudan a aliviar el dolor. Los analgésicos de venta libre como el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) como el ibuprofeno y el naproxeno pueden ayudar a aliviar el dolor leve a moderado.

– Antiinflamatorios que ayudan a reducir la inflamación en las articulaciones. Los AINES son una opción común, aunque en casos severos se pueden usar corticosteroides para reducir la inflamación.

– Relajantes musculares que ayudan a relajar los músculos que rodean las articulaciones afectadas, lo que puede ayudar a aliviar el dolor y mejorar la movilidad.

– Medicamentos para el dolor de origen neuropático debido a la irritación o daño en los nervios de la columna cervical

– Suplementos de glucosamina y condroitina pueden ayudar a mejorar la salud de las articulaciones y aliviar el dolor en la actividad diaria. Sin embargo, es importante hablar con el médico antes de tomar cualquier suplemento.

 

 

Artrosis cervical y mareos

La artrosis cervical puede causar mareos en algunas personas debido a la compresión de los nervios y/o de la médula espinal por la degeneración del cartílago. La compresión de estas estructuras puede causar alteraciones en la sensibilidad, debilidad, entumecimiento o inestabilidad en el cuello, lo que a su vez puede causar mareos.

Además pueden aparecer síntomas referidos a otras partes del cuerpo, como puede ser la cefalea, el dolor en el hombro, y los trastornos de la sensibilidad en las extremidades superiores, entre otros. Esto puede ser debido a la compresión de los nervios que se encuentran en la columna cervical y que se extienden a otras partes del cuerpo.

Los mareos cervicales son un término utilizado para describir los mareos ocasionados por problemas en la columna cervical. El mareo cervical puede ser causado por problemas como la artrosis cervical, hernias de disco, lesiones traumáticas, entre otros que pueden comprimir los nervios o la médula espinal en la región cervical y causar síntomas como mareo, dolor de cabeza, náuseas, fatiga, dificultad para concentrarse y problemas de equilibrio.

El tratamiento puede variar dependiendo de la causa subyacente. El tratamiento conservador suele ser el primer paso y puede incluir fisioterapia, ejercicios específicos para fortalecer los músculos y mejorar la movilidad cervical, medicamentos para controlar el dolor de cuello, como analgésicos y antiinflamatorios y en algunos casos, inyecciones de esteroides para aliviar el dolor y la inflamación.

En casos graves o que no respondan al tratamiento conservador, se pueden considerar intervenciones quirúrgicas para aliviar la compresión sobre los nervios y la médula espinal, pero esto debe ser considerado cuidadosamente.

Artrosis cervical e incapacidad laboral

La artrosis cervical puede afectar la capacidad de una persona para realizar su trabajo. El dolor, la rigidez y la debilidad en las estructuras oseas pueden limitar la movilidad y afectar la capacidad de realizar tareas que requieren movimientos repetitivos o prolongados del cuello. Sin embargo, la incapacidad laboral depende de la gravedad de la afección y de las funciones específicas requeridas para el trabajo.

En algunos casos, el tratamiento médico y fisioterapéutico puede mejorar los síntomas y permitir que la persona continúe trabajando. Sin embargo, en casos graves, la persona puede requerir un tiempo de incapacidad temporal o puede ser necesaria una adaptación en el lugar de trabajo o cambio de trabajo.

Es importante recordar que en caso de una incapacidad laboral, es recomendable consultar con el médico, quien podrá emitir un informe médico que indique la necesidad de un tiempo de incapacidad temporal, y en caso de ser necesario, se recomienda acudir a un especialista en medicina laboral para una evaluación y adaptaciones en el lugar de trabajo.

En algunos casos, las incapacidades laborales pueden ser reconocidas por la seguridad social y pueden dar derecho a un subsidio económico, es importante consultar con las autoridades laborales para conocer los detalles.

Es importante trabajar con el médico y el equipo de salud para encontrar una solución adecuada y un plan de tratamiento que permita la continuidad en el trabajo y mejorar la calidad de vida.

 

 

 

Como dormir con artrosis cervical

La mejor posición para dormir con artrosis cervical es acostado de lado con una almohada adecuada. Esta posición ayuda a mantener el cuello en una posición neutra y alivia la presión en las articulaciones cervicales.

Puedes colocar una almohada cervical específica o una almohada de viaje enrollada debajo de tu cuello y otra debajo de tus hombros para evitar que la cabeza se incline hacia adelante o hacia atrás, manteniendo así la columna cervical en una posición natural.

Es importante evitar dormir boca abajo ya que esta posición puede causar tensión en el cuello y aumentar el dolor. También es recomendable evitar dormir con la cabeza girada hacia un lado, ya que esto también puede causar tensión en el cuello y aumentar el dolor.

Ten en cuenta que cada persona es diferente y puede haber posiciones o almohadas que funcionen mejor para ti. Si tienes dudas o dificultad para encontrar la posición adecuada, consulta a tu medico o a un fisioterapeuta para obtener recomendaciones específicas para tu caso.

Hay varias medidas que puede tomar para ayudar a dormir mejor:

– Use una almohada cervical específica puede ayudar a mantener su cuello en una posición cómoda durante la noche.

– Use un colchón adecuado: Un colchón que sea firme pero cómodo puede ayudar a aliviar la presión en el cuello.

– Realice ejercicios para estirar los músculos del cuello y mejorar la flexibilidad antes de dormir.

– Aplicar una bolsa de hielo o una compresa caliente en el cuello antes de dormir puede ayudar a aliviar el dolor y la inflamación.

 

 

Estiramientos para la artrosis cervical

Es importante realizar los estiramientos de forma lenta y suave, evitando movimientos bruscos y dolorosos. Es recomendable realizar estas posturas del cuello después de haber realizado un calentamiento previo y con la supervisión de un profesional de la salud.

 

Estiramiento de los hombros

Siéntese en una silla con los hombros relajados y las manos detrás de la cabeza. Lentamente, presione las manos hacia abajo, levantando los hombros hacia las orejas y manteniendo la posición durante 10 segundos y relaje. Repita varias veces mientras no note dolor.

 

Estiramiento del cuello

Sitúese derecho y gire la cabeza hacia un lado, usando la mano opuesta para suavemente empujar la cabeza hacia el lado y mantenga la posición durante 10 segundos. Repita hacia el otro lado.

 

Estiramiento de la nuca

Sentado coloque las manos en la nuca. Lentamente, presione hacia abajo mientras empuja la cabeza hacia delante manteniendo el cuello flexionado durante 10 segundos, relaje y repita varias veces

 

Estiramiento de los músculos trapecios

Con los hombros relajados y las manos detrás de la cabeza. Lentamente incline el cuello y rote la cabeza hacia la otra oreja generando una tensión sin dolor del cuello y mantenga la posición durante 30 segundos. Repita en el otro lado.

 

Estiramiento de los músculos elevadores de la escapula

Con los hombros relajados y las manos detrás de la cabeza. Lentamente incline el cuello y rote la cabeza hacia el mismo lado generando una tensión sin dolor y mantenga la posición durante 30 segundos.. Repita en el otro lado.

Juan López

Juan López

Juan López es un fisioterapeuta con mas de 15 años de experiencia con una amplia formación en terapia manual ortopédica, osteopatía, fisioterapia deportiva. Ha trabajado en el ámbito hospitalario, clubes deportivos y ejerce en su clínica de fisioterapia en Madrid.

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