Cervicalgia – Que es, causas, síntomas, tratamiento

Cervicalgia - Que es, sintomas causas, tratamiento
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La cervicalgia es un término médico que se utiliza para describir el dolor localizado en la región cervical, es decir, en la zona de la columna vertebral que comprende el cuello, generalmente en la parte posterior. Esta condición puede variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolores más intensos que pueden afectar significativamente la calidad de vida de una persona. Puede tener diversas causas y puede presentarse de manera aguda o crónica.

Es una condición común pero tratable que puede afectar a personas de todas las edades. La clave para abordarla de manera efectiva radica en comprender sus causas subyacentes, reconocer los síntomas tempranos y buscar la orientación de profesionales de la salud, especialmente fisioterapeutas, que pueden proporcionar un enfoque integral para el tratamiento y la prevención.

Adoptar cambios en el estilo de vida y seguir un plan de cuidado personalizado pueden marcar la diferencia en la gestión a largo plazo de esta condición.

 

 

Causas de la cervicalgia

La cervicalgia puede tener diversas causas que van desde lesiones traumáticas hasta problemas estructurales y condiciones médicas. Es importante destacar que la cervicalgia puede tener múltiples factores contribuyentes, y en algunos casos, varias causas pueden estar presentes simultáneamente. Ante el desarrollo de síntomas persistentes o graves, se recomienda buscar la evaluación de un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Aquí se presentan algunas de las causas más comunes:

  1. Tensión muscular: La causa más común de cervicalgia es la tensión muscular en el cuello y los hombros, que puede ser el resultado de una mala postura, estrés emocional, actividades repetitivas, levantamiento de objetos pesados ​​o dormir en una posición incómoda.
  2. Lesiones traumáticas: Lesiones como el latigazo cervical, que pueden ocurrir durante un accidente automovilístico, una caída o un impacto deportivo, pueden causar daño a los tejidos blandos del cuello, incluyendo los músculos, los ligamentos y los discos intervertebrales, resultando en cervicalgia.
  3. Problemas estructurales de la columna cervical: La degeneración de las estructuras de la columna cervical debido al envejecimiento, como la osteoartritis cervical, la hernia discal cervical, la estenosis espinal cervical o la espondilosis cervical, puede causar irritación de los nervios y dolor crónico en el cuello.
  4. Mala postura: Mantener una mala postura durante largos períodos de tiempo, ya sea sentado frente a una computadora, mirando hacia abajo a dispositivos móviles o inclinando la cabeza hacia adelante, puede ejercer presión adicional sobre los músculos del cuello y los tejidos blandos, provocando cervicalgia.
  5. Compresión nerviosa: La compresión de las raíces nerviosas en la columna cervical, causada por hernias discales, espolones óseos o estenosis espinal, puede causar dolor de cuello, así como síntomas como entumecimiento, hormigueo o debilidad en los brazos y las manos.
  6. Estrés emocional: El estrés, la ansiedad y la tensión emocional pueden contribuir a la tensión muscular en el cuello y los hombros, lo que lleva a la cervicalgia.
  7. Lesiones por uso excesivo: Realizar actividades que requieren movimientos repetitivos del cuello, como trabajar en una computadora, conducir largas distancias o practicar deportes de contacto, puede causar fatiga muscular y tensión en el cuello, resultando en cervicalgia.
  8. Factores de estilo de vida: El tabaquismo, la falta de actividad física, el exceso de peso y la falta de sueño pueden contribuir al desarrollo de la cervicalgia y empeorar los síntomas.

 

 

Síntomas de la cervicalgia

Los síntomas de la cervicalgia, o dolor de cuello, pueden variar en intensidad y duración según la causa subyacente y la gravedad del problema. Aquí hay una lista de síntomas comunes:

  1. Dolor en el cuello: El síntoma más evidente de la cervicalgia es el dolor en la región cervical, que puede variar en intensidad desde leve hasta severa. El dolor puede ser constante o intermitente y puede empeorar con ciertos movimientos o actividades.
  2. Rigidez muscular: Muchas personas con cervicalgia experimentan rigidez muscular en el cuello, lo que puede dificultar el movimiento del cuello. La rigidez puede ser más notable por la mañana o después de períodos prolongados de inactividad.
  3. Dolor que se irradia: El dolor de cuello puede irradiarse hacia otras áreas, como los hombros, los brazos e incluso la cabeza. Esto puede manifestarse como dolor en los hombros, los brazos o las manos, así como entumecimiento, hormigueo o debilidad en estas áreas.
  4. Dolor al mover el cuello: El dolor puede aumentar al mover el cuello, especialmente al girarlo o inclinarlo hacia adelante, hacia atrás o hacia los lados.
  5. Dolor al estar sentado o de pie por mucho tiempo: Permanecer en la misma posición durante períodos prolongados, ya sea sentado o de pie, puede empeorar el dolor de cuello.
  6. Dolor al tacto: La zona afectada puede ser sensible al tacto, especialmente en los músculos del cuello y los hombros.
  7. Dolor de cabeza: Algunas personas con cervicalgia también experimentan dolores de cabeza, que pueden manifestarse como dolores de cabeza tensionales o incluso migrañas.
  8. Otros síntomas: Dependiendo de la causa subyacente de la cervicalgia, pueden estar presentes otros síntomas como mareos, problemas de equilibrio, problemas de visión, dificultad para tragar o problemas de concentración.

Es importante tener en cuenta que los síntomas pueden variar de una persona a otra y pueden ser más graves en algunos casos que en otros.

 

Tipos de cervicalgia

Dependiendo de la duración, la intensidad y las causas subyacentes, se pueden clasificar varios tipos de cervicalgia. Aquí se describen algunos de los tipos más comunes:

  1. Mecánica: También conocida como dolor de cuello no específico, este tipo de cervicalgia es el más común y suele ser causado por tensión muscular, distensiones o esguinces cervicales, y cambios degenerativos en la columna cervical. Puede estar relacionado con la postura, la actividad física, el uso excesivo de los músculos del cuello y el envejecimiento.
  2. Traumática: Este tipo de cervicalgia ocurre como resultado de un trauma o lesión en el cuello, como un latigazo cervical debido a un accidente automovilístico, una caída o un golpe directo en la región cervical. La cervicalgia traumática puede estar asociada con lesiones en los tejidos blandos, fracturas vertebrales, esguinces o tensiones musculares.
  3. Por tensión emocional: El estrés emocional, la ansiedad y la tensión psicológica pueden contribuir al dolor de cuello en algunas personas. La tensión emocional puede causar tensión muscular en el cuello y los hombros, lo que lleva a la cervicalgia. Este tipo de dolor de cuello a menudo se alivia con técnicas de manejo del estrés y el tratamiento de problemas emocionales subyacentes.
  4. Por postura: Mantener una mala postura durante períodos prolongados, ya sea sentado frente a una computadora, usando dispositivos móviles o realizando actividades que requieren flexión o inclinación del cuello, puede provocar tensión y dolor en el cuello. Este tipo de cervicalgia se conoce como cervicalgia postural y puede mejorar con cambios en la ergonomía y la postura.
  5. Enfermedad degenerativa: Con el envejecimiento, es común que se produzcan cambios degenerativos en la columna cervical, como la osteoartritis cervical, la hernia discal cervical y la estenosis espinal cervical. Estas condiciones pueden causar dolor crónico en el cuello, a menudo acompañado de otros síntomas como entumecimiento, hormigueo o debilidad en los brazos.
  6. Compresión nerviosa: En algunos casos, la cervicalgia puede estar asociada con la compresión de las raíces nerviosas en la columna cervical, causada por hernias discales, espolones óseos o estenosis espinal. Esto puede provocar dolor referido en el cuello que se irradia hacia los hombros, los brazos y las manos.

 

Tratamiento de la cervicalgia

El tratamiento de la cervicalgia dependerá de la causa subyacente, la gravedad de los síntomas y las características individuales de cada paciente. Es esencial destacar que el tratamiento debe ser individualizado, y la elección de las opciones mencionadas dependerá de la evaluación detallada por parte de un profesional de la salud.

Aquí se presentan algunas opciones comunes de tratamiento que un fisioterapeuta u otro profesional de la salud pueden recomendar:

  1. Medicamentos:
    • Analgésicos de venta libre: Medicamentos como el ibuprofeno (Advil, Motrin), el acetaminofén (Tylenol) o la aspirina pueden ayudar a aliviar el dolor leve a moderado asociado con la cervicalgia.
    • Relajantes musculares: Los relajantes musculares pueden ser recetados para ayudar a aliviar la tensión muscular en el cuello y los hombros.
    • Antiinflamatorios no esteroides (AINEs): Medicamentos como el ibuprofeno, el naproxeno y el diclofenaco pueden ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor asociado con la cervicalgia.
  2. Fisioterapia:
    • La fisioterapia puede ser beneficiosa para el tratamiento de la cervicalgia. Los fisioterapeutas pueden enseñar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento específicos para el cuello, así como técnicas de relajación y corrección de la postura.
  3. Manipulación espinal: La manipulación quiropráctica o la terapia de masaje pueden ayudar a aliviar la tensión muscular y mejorar la movilidad en el cuello.
  4. Terapia de calor o frío: La aplicación de compresas calientes o frías en el área afectada puede ayudar a reducir la inflamación, aliviar el dolor y relajar los músculos tensos.
  5. Inyecciones de corticosteroides: En algunos casos de cervicalgia con inflamación severa, se pueden administrar inyecciones de corticosteroides directamente en el área afectada para proporcionar alivio del dolor a corto plazo.
  6. Técnicas de manejo del estrés: El estrés puede contribuir al dolor de cuello, por lo que aprender técnicas de manejo del estrés como la meditación, la respiración profunda o la terapia cognitivo-conductual puede ser beneficioso.
  7. Cirugía: En casos raros y severos de cervicalgia causada por una afección subyacente como una hernia discal o estenosis espinal, la cirugía puede ser considerada como último recurso cuando otros tratamientos han fallado.

 

 

Cuánto dura la cervicalgia

La duración de la cervicalgia puede variar significativamente de una persona a otra y depende de varios factores, incluidos la causa subyacente, la gravedad de los síntomas y el tratamiento recibido. Aquí se describen algunas consideraciones generales:

En la mayoría de los casos, la cervicalgia es aguda y se resuelve en unas pocas semanas con el tratamiento adecuado y medidas de autocuidado. Sin embargo, en algunos casos, el dolor de cuello puede volverse crónico y persistir durante meses o incluso años.

La cervicalgia aguda generalmente se relaciona con lesiones musculoesqueléticas temporales, como distensiones musculares, esguinces cervicales o tensión muscular debido a una mala postura o a actividades repetitivas. Con un tratamiento adecuado que puede incluir medicamentos, fisioterapia, ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, así como medidas de autocuidado como la aplicación de calor o frío y la mejora de la postura, la mayoría de las personas experimentan una mejoría significativa dentro de unas pocas semanas.

Por otro lado, la cervicalgia crónica puede ser más compleja y puede estar asociada con afecciones subyacentes como la osteoartritis cervical, la hernia discal cervical, la espondilosis cervical o trastornos musculoesqueléticos crónicos. El tratamiento de la cervicalgia crónica puede requerir un enfoque multidisciplinario que incluya medicamentos para el dolor, terapia física, manejo del estrés, cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, procedimientos intervencionistas o cirugía.

 

 

Medicación para la cervicalgia

El tratamiento puede incluir medicamentos que ayuden a aliviar el dolor y reducir la inflamación. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la automedicación no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Es fundamental seguir las indicaciones y las dosis recomendadas por un profesional de la salud al tomar medicamentos. Además, se deben considerar otras medidas de tratamiento, como la fisioterapia, la terapia de calor o frío, y la adopción de buenas prácticas posturales.

  1. Analgésicos de venta libre: Medicamentos como el ibuprofeno (Advil, Motrin), el acetaminofén (Tylenol) o la aspirina pueden ayudar a aliviar el dolor leve a moderado asociado con la cervicalgia. Estos medicamentos pueden reducir la inflamación y aliviar el dolor.
  2. Relajantes musculares: Los relajantes musculares pueden ser recetados para ayudar a aliviar la tensión muscular en el cuello y los hombros, que es común en la cervicalgia. Ejemplos de relajantes musculares incluyen el baclofeno, el ciclobenzaprina y el metocarbamol.
  3. Analgésicos tópicos: Cremas, geles o parches tópicos que contienen analgésicos como el diclofenaco o el ibuprofeno pueden ser aplicados directamente sobre la piel en la zona afectada para proporcionar alivio del dolor localizado.
  4. Antiinflamatorios no esteroides (AINEs): Medicamentos como el ibuprofeno, el naproxeno y el diclofenaco pueden ayudar a reducir la inflamación y aliviar el dolor asociado con la cervicalgia. Estos medicamentos son especialmente útiles si el dolor está relacionado con la inflamación de los tejidos blandos en el cuello.
  5. Analgésicos opioides: En casos de dolor severo que no responde a otros tratamientos, se pueden recetar analgésicos opioides como el tramadol o la oxicodona. Sin embargo, debido al riesgo de efectos secundarios y dependencia, se suelen reservar para el tratamiento a corto plazo y bajo la supervisión de un médico.
  6. Corticosteroides: En algunos casos con inflamación severa, se pueden recetar corticosteroides, ya sea en forma de pastillas (por ejemplo, prednisona) o inyecciones directamente en el área afectada, para reducir la inflamación y aliviar el dolor.

 

 

Cervicalgia y estrés

La cervicalgia, o dolor de cuello, y el estrés están relacionados de varias maneras. Dado que el estrés puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de la cervicalgia, es importante manejar el estrés de manera efectiva como parte del tratamiento para el dolor de cuello. Esto puede incluir técnicas de manejo del estrés como la meditación, la respiración profunda, el yoga, el ejercicio regular, el establecimiento de límites saludables en el trabajo y en casa, y buscar apoyo emocional cuando sea necesario. Al reducir el estrés y la tensión muscular asociada, es posible aliviar los síntomas de la cervicalgia y mejorar la calidad de vida.

Aquí hay una explicación detallada de cómo el estrés puede contribuir al desarrollo o empeorar la cervicalgia:

  1. Tensión muscular: El estrés crónico puede llevar a la tensión muscular en todo el cuerpo, incluyendo los músculos del cuello y los hombros. Esta tensión muscular prolongada puede provocar dolor y rigidez en el cuello, lo que contribuye a la cervicalgia.
  2. Postura afectada: Cuando estamos estresados, a menudo adoptamos posturas corporales tensas y encorvadas. Mantener una mala postura durante largos períodos de tiempo puede ejercer presión adicional sobre los músculos del cuello y la columna vertebral, lo que puede resultar en dolor cervical.
  3. Respuestas fisiológicas: El estrés desencadena respuestas fisiológicas en el cuerpo, como la liberación de hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas pueden contribuir a la inflamación y la sensibilidad muscular, lo que puede aumentar la probabilidad de experimentar dolor de cuello.
  4. Disminución del sueño de calidad: El estrés puede interferir con el sueño, lo que puede llevar a la fatiga muscular y aumentar la sensibilidad al dolor en todo el cuerpo, incluido el cuello.
  5. Mayor susceptibilidad al dolor: El estrés crónico puede afectar la percepción del dolor, haciendo que las personas sean más sensibles al dolor y que los síntomas de la cervicalgia sean más pronunciados o difíciles de manejar.

 

 

 

Ejercicios para la cervicalgia

Los ejercicios para la cervicalgia pueden ser beneficiosos para aliviar el dolor y mejorar la movilidad del cuello. Sin embargo, es fundamental realizarlos con cuidado y bajo la supervisión adecuada, especialmente si se experimenta dolor significativo. Aquí tienes algunos ejercicios que podrían ser útiles. Recuerda consultar con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios, y detén cualquier actividad que cause molestias o empeore tus síntomas.

 

1. Ejercicios de rotación

Siéntate o párate derecho.

Gira la cabeza lentamente hacia un lado, manteniendo la posición durante unos segundos.

Regresa a la posición inicial y repite hacia el otro lado.

Realiza este movimiento suavemente, evitando forzar el cuello.

 

2. Inclinación lateral

Inclina la cabeza hacia un lado, llevando la oreja hacia el hombro.

Siente el estiramiento en el lado opuesto del cuello.

Mantén la posición durante unos segundos y luego repite hacia el otro lado.

 

3. Flexión y extensión

Inclina la cabeza hacia adelante, llevando la barbilla hacia el pecho.

Siente el estiramiento en la parte posterior del cuello.

Luego, inclina la cabeza hacia atrás, mirando hacia el techo.

Realiza estos movimientos lentamente y con control.

 

4. Elevación de hombros

Eleva los hombros hacia las orejas, manteniendo los brazos relajados.

Mantén la posición durante unos segundos y luego relaja los hombros.

Repite varias veces para liberar la tensión en los músculos de los hombros y el cuello.

 

5. Automasaje

Utiliza tus dedos para realizar movimientos circulares suaves en los músculos del cuello.

Comienza en la base del cráneo y trabaja hacia abajo.

Puedes hacerlo sentado o de pie, según tu comodidad.

 

6. Ejercicio de rotación con resistencia

Coloca tu mano en un lado de la cabeza.

Aplica una resistencia suave mientras intentas girar la cabeza hacia ese lado.

Mantén la posición durante unos segundos y repite en el otro lado.

 

7. Estiramiento del trapecio

Inclina la cabeza hacia un lado, llevando la oreja hacia el hombro.

Coloca tu mano en el lado opuesto de la cabeza para aumentar el estiramiento.

Mantén la posición y repite en el otro lado.

 

8. Automasaje con pelota de tenis

Coloca una pelota de tenis entre tu espalda y la pared.

Mueve la pelota hacia arriba y hacia abajo, aplicando presión suave en los músculos de la espalda y el cuello.

 

Recuerda que estos ejercicios deben realizarse con suavidad y sin causar dolor. Si experimentas dolor intenso o persistente, consulta a un profesional de la salud para obtener orientación y tratamiento adecuados. Además, estos ejercicios pueden ser parte de un programa más amplio de manejo de la cervicalgia, que podría incluir terapia física y otras intervenciones.

 

 

 

Preguntas frecuentes sobre la cervicalgia

  1. ¿Hay medidas de autocuidado que pueda tomar para aliviar el dolor de cuello?
    • Sí, algunas medidas de autocuidado que pueden ayudar a aliviar el dolor de cuello incluyen mantener una buena postura, practicar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, aplicar compresas calientes o frías en la zona afectada, y tomar descansos regulares si pasas mucho tiempo frente a una pantalla o en una posición estática.
  2. ¿Cuándo debo buscar atención médica si tengo cervicalgia?
    • Debes buscar atención médica si experimentas síntomas graves como debilidad, entumecimiento o hormigueo en los brazos o manos, dificultad para caminar, problemas de equilibrio, dolor intenso que no responde al tratamiento en el hogar, o si los síntomas empeoran con el tiempo.
  3. ¿La cervicalgia puede causar otros problemas de salud?
    • Sí, la cervicalgia no tratada o mal manejada puede llevar a complicaciones como dolores de cabeza, mareos, problemas de equilibrio, debilidad muscular y problemas de postura.
  4. ¿Existen ejercicios específicos que puedan ayudar a aliviar la cervicalgia?
    • Sí, hay varios ejercicios de estiramiento y fortalecimiento específicos para el cuello que pueden ayudar a aliviar la cervicalgia. Un fisioterapeuta puede recomendar ejercicios adecuados según la causa y la gravedad del dolor.
  5. ¿La postura y la ergonomía tienen un papel en el desarrollo de la cervicalgia?
    • Sí, una mala postura y ergonomía pueden contribuir al desarrollo de la cervicalgia. Mantener una buena postura al sentarse, pararse y dormir, así como ajustar la configuración ergonómica de los lugares de trabajo y las actividades diarias, puede ayudar a prevenir el dolor de cuello.

 

 

 

Bibliografía:

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    Fisioterapia
    Juan López

    Juan López

    Juan López es un fisioterapeuta con mas de 15 años de experiencia con una amplia formación en terapia manual ortopédica, osteopatía, fisioterapia deportiva. Ha trabajado en el ámbito hospitalario, clubes deportivos y ejerce en su clínica de fisioterapia en Madrid. Sobre el autor - Linked in

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